La modernidad líquida y los Medios de Comunicación Social

He estado leyendo Zygmunt Bauman y su concepto de modernidad líquida, que tiene algunas interesantes especulaciones acerca de la individualidad en el obligatorio “líquido” del mundo moderno, en el que quedan pocas tradiciones e instituciones para anclar la identidad. Es una historia conocida: el capitalismo (si sigue la versión de Marx) dispensa con viejos solidities para facilitar un tráfico universal de todo, de tal manera que acabará por tener que comprar su propia identidad en lugar de heredar en virtud de haber nacido. Eso no es necesariamente una cosa terrible si hubiesen nacido en algunas castas subalternas, pero es obvio que no es una garantía de que usted se enfrentará a unas condiciones equitativas de igualdad de oportunidades. Nuestras identidades bajo el capitalismo, se circunscriben a como son bajo otras formas de sociedad, pero el capitalismo nos desalienta a identificarnos en términos de aquellas circunscripciones, nos prometen, en cambio, la capacidad de crear en nosotros el rostro de ellos. Esa promesa, sin embargo, es en realidad una compulsión. Para todos los demás la libertad está comprometida si todos nosotros no aspiramos a ejercerla en la forma en que el capitalismo se prescribe.

El capitalismo prescribe la elección del consumidor a través de la estabilidad, de modo que estamos inundados con opciones pero sin marcos de referencia permanente para tomar nuestras decisiones significativas duraderas, definitivas. Son opciones sólo para engendrar una conciencia de más opciones. Elegir nos relega a hacer más y más opciones, hasta la inevitable decisión de fatiga y agotamiento del ego. Como Bauman no se cansa de repetir, la única opción que no se nos ofrece es la opción de no elegir. Estamos cortados de todas las demás fuentes de significado que podría apoyar una concepción diferente de cómo ser.

Tenemos que ser un individuo, tanto como la mayoría de nosotros tenemos que trabajar por salarios. Es tanto el objetivo primordial de la vida y un deber social – agregarle valor a la sociedad por descubrir y expresar su singularidad. Habida cuenta de los medios de comunicación social, siempre hay alguien observando para ver si usted está haciendo su trabajo de convertirse en alguien: tener opiniones, hacer opciones significativas, afirmando las opciones significativas otros están haciendo, arrancando de los memes, produciendo el deseo.

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