Maximiliano Gonzalez Kunz

Cómo la tecnología puede cambiar la sociedad (y lo está haciendo)

Atrás quedaron las teorías que pronían ver a la tecnología como un problema, como un impedimiento a la hora de estudiar, por ejemplo, para dar paso al furor del elearning y cómo aporvecharla en pos de la educación. Esto mismo pasa en diversos planos. De hecho, la tecnología también puede ayudar a cambiar el comportamiento. Por ejemplo, aplicaciones móviles del HopeLab pueden enganchar a los niños a tomar acciones más saludables, tomar su medicina o ejercitarse tocando algo profundamente innato y emocional.

Hacer que coincida con las soluciones tecnológicas también mejora el impacto de decisiones más rápidas y mejores coincidencias en un determinado mercado. Por ejemplo, VolunteerMatch.org conecta voluntarios con causas y los roles que les convengan. Las coincidencias JamIIX RLab conecta anónimamente a asesores, repartidos por todo el mundo, a través de una serie de mensajes de texto. La tecnología permite que los asesores ayuden a 30 a 40 niños por hora, frente a solo uno o dos, y elimina el estigma mediante un proceso-texto-que se siente invisible.

También está el Crowdsourcing hot spots. En muchos casos, los individuos y las comunidades ver partes de una situación, que combinados crean un patrón que puede informar a la acción social. Las tecnologías que admiten la agregación y el análisis reune evidencia dispersa que puede revelar el fraude electoral, los derrames de petróleo o las víctimas de un terremoto. Por ejemplo, los “Yo Janagrahaa pagó un soborno” plataforma recopila y agrega los datos relacionados con el abuso de poder, de manera que los ciudadanos puedan evitar las trampas, y las autoridades pueden centrarse en culpables.

Por otro lado, la tecnlogía también sirve para algo clave en las sociedades modernas. Llegar a los marginados. En algunos casos, la tecnología mejora el alcance de los productos y servicios que pueden mejorar la calidad de vida. MicroEnsure aprovecha el sistema de telecomunicaciones móviles para ofrecer productos de seguros a millones de clientes de bajos ingresos en Asia y África, que de otro modo no tendrían acceso a la mitigación de riesgos.

 

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